21- Un paciente con tos seca
Un antiguo alumno de la Facultad de Medicina de la UAM, que hizo la especialidad de neurología, me comentó un caso curioso que le ocurrió mientras pasaba consulta.
Una enfermera de 58 años de edad acudió a su consulta enviada por su médico de familia, por un problema de cefalea persistente. Mientras que le hacía la anamnesis, el neurólogo notó que la enfermera tosía con persistencia. Al terminar la anamnesis neurológica se interesó por la tos, que era seca y la tenía desde hacía 6 meses. La enfermera había comentado el problema de la tos a su médico de familia, quien le envió a consulta de neumología. El neumólogo le hizo unas pruebas alérgicas pensando que la paciente padecía una afección pulmonar; pensó incluso, en un proceso asmático.
El neurólogo hizo a la enferma algo que en la consulta diaria se practica muy poco, una anamnesis farmacológica. Con el resultado de su investigación, envió a la enfermera a su médico de familia, con una carta en la que le explicaba su impresión acerca de la tos seca y le aconsejaba algunas medidas farmacológicas. ¿Podría predecir lo que averiguó el neurólogo?
Respuesta
La tos seca persistente es el efecto adverso más común a los IECA (Inhibidores de la Enzima Conversiva de la Angiotensina). Al introducirse este grupo de fármacos para el tratamiento de la hipertensión arterial, el pionero de la serie, captopril, se utilizó a dosis elevadas que producían tos seca, improductiva, hasta en un 30% de los pacientes. Luego, con dosis más bajas, la frecuencia de este efecto adverso disminuyó considerablemente. El efecto está unido a la inhibición de la ECA y a la probable acumulación de bradicinina en pulmón. Es pues, un efecto de grupo, compartido por captopril, enalapril, trandolapril, ramipril, perindopril o lisinopril. El médico de cabecera de nuestra paciente no olvidará nunca el contenido de la carta que le dirigió el doctor neurólogo: “es aconsejable, estimado colega y amigo, sustituir el IECA enalapril prescrito a su paciente, por otro antihipertensivo, por ejemplo, un antagonista de los receptores para la angiotensina II tipo losartán o irbesartán, que no producen tos.